Mi profesión de origen es Licenciado en Educación media con especialidad en Ciencias Naturales y surge cuando termino la Preparatoria y llega el momento de decidir qué estudiar como profesión. De inicio, provengo de una familia humilde y nivel socioeconómico bajo que como muchas tiene demasiadas limitaciones sobre todo económicas. Si bien podía estudiar alguna Licenciatura en la Universidad Autónoma del Estado de México que para ese entonces (1985) se localizaba en la cd. de Toluca (localizada a hora y media de la población donde vivía) transportarme y solventar los gastos que se requerían era difícil para mis padres y para mi, por lo que sólo tuve como única opción estudiar la Licenciatura -mencionada al principio- en la Escuela Normal no. 22 del Estado de México localizada en el municipio al que pertenecía mi localidad. En esta casa de estudios curse los dos primeros años que correspondían a una estructura curricular llamada tronco común y los dos últimos años –los de la especialidad- los curse en la Escuela Normal Superior No. 3 del Estado de México de la cuál egresé en julio de 1989. En ésta obtuve el título de Licenciado en Educación Media 5 meses después de haber concluido los estudios oficiales. Como observarán soy profesor de formación inicial. Inicio mis labores como profesor 21 horas clase de Ciencias Naturales el 1 de septiembre de 1989 en la Escuela Secundaria Oficial No. 92 turno vespertino de la localidad de San Felipe del Progreso, Estado de México. En enero de 1990 me invitan a trabajar como profesor horas clase de Física y Química en la Escuela Preparatoria anexa a la Normal de San Felipe del Progreso y desde entonces hasta estos días he sido profesor de las mismas asignaturas, además de que en algunos ciclos escolares he impartido las asignaturas de Biología, Psicología, Fundamentos de la Cognición, Lógica, Métodos y Técnicas de Investigación y Estadística.
Si bien mi vocación no estaba enfocada a ser profesor, las circunstancias económicas y geográficas me llevaron a serlo. Quiero mencionar que le tomé “gusto” a esto de la enseñanza en los dos últimos años de mi formación ya que en la escuela normal donde estudie tuve como maestros a ingenieros químicos, biólogos, médicos, ingenieros civiles y profesores con especialidad en Ciencias Naturales de ahí que mi formación prácticamente fue universitaria y de la cual aprendí muchísimo y además, me motivé para seguir los pasos de mis formadores e incluso ser buen discípulo de ellos. Es partir de este hecho que me siento orgulloso de ser profesor y día a día he puesto en mi labor docente lo mejor de mi persona para conducir a los bachilleres a tener esa formación propedéutica que necesitan para acceder a los estudios de licenciatura, a dotarlos de los elementos teórico-prácticos suficientes para desempeñarse eficientemente en sus estudios de nivel superior y “competir” con los otros alumnos provenientes de otras instituciones de nivel medio superior.
Me parece pertinente mencionar que fue cuando inicie mis labores en la preparatoria, el periodo en el que mayor inversión económica realicé en libros especializados de ciencias naturales, en recursos didácticos y equipo para llevar en forma eficiente mis enseñanzas. Y esta característica ha sido una constante durante los veinte años de servicio que llevo como profesor –muestra de ello es que me interesé en cursar esta especialización y otras que he realizado en instituciones afines. He experimentado un sinnúmero de satisfacciones como profesor ya que desde que cursé la licenciatura obtuve el mejor promedio académico de la generación y como reconocimiento me asignaron una plaza de base en la localidad dónde yo lo solicité. En lo laboral tengo la satisfacción de haber formado a generaciones que ahora son profesionistas e incluso algunos de ellos ahora son mis compañeros de trabajo. En ningún momento he tenido alguna complicación –ya sea de falta de respeto o de reclamo- con algún alumno, más bien he recibido el reconocimiento y la amistad de los mismos.
Considero que ser profesor es una tarea con grandes alcances ya que no tengo la certeza de hasta dónde llegará mi influencia en los alumnos y en cambio sí estoy seguro que perdurará por mucho en el tiempo y en las generaciones que voy contribuyendo con su formación. Por otro lado, qué satisfacción más grande puede tener un maestro que ser el cimiento de la formación de aquellos individuos que en algún momento curarán enfermos, construirán edificios o monumentos, conducirán los destinos de un pueblo, estado o país o motivarán a individuos que habrán constituirse como personas, profesionistas o individuos libres.
La educación media superior es la que más satisfacciones me ha dado (considerando que también laboró en Educación Secundaria) ya que interactúo y comparto experiencias con profesores con formación universitaria y de los cuales he aprendido mucho sobre todo en lo que respecta a el dominio de técnicas especializadas que se manejan en algunas industrias –médicas, de laboratorios y en campos de la ingeniería- y que llevamos al laboratorio escolar a fin de confrontar la teoría con la práctica a través de experimentos.
El único motivo de insatisfacción lo encuentro en lo que el sistema ha hecho con la normatividad evaluación de los procesos ya que en los últimos años y con la última reforma considero se ha abaratado este proceso retomando que ahora la mínima calificación que hay que otorgarle a un alumno es 5 (haya trabajado o no lo haya hecho) y que los periodos de evaluación ahora son dos. Estos hechos han contribuido a que los alumnos de preparatoria disminuyan el ritmo de trabajo y los haga menos comprometidos.
Si bien mi vocación no estaba enfocada a ser profesor, las circunstancias económicas y geográficas me llevaron a serlo. Quiero mencionar que le tomé “gusto” a esto de la enseñanza en los dos últimos años de mi formación ya que en la escuela normal donde estudie tuve como maestros a ingenieros químicos, biólogos, médicos, ingenieros civiles y profesores con especialidad en Ciencias Naturales de ahí que mi formación prácticamente fue universitaria y de la cual aprendí muchísimo y además, me motivé para seguir los pasos de mis formadores e incluso ser buen discípulo de ellos. Es partir de este hecho que me siento orgulloso de ser profesor y día a día he puesto en mi labor docente lo mejor de mi persona para conducir a los bachilleres a tener esa formación propedéutica que necesitan para acceder a los estudios de licenciatura, a dotarlos de los elementos teórico-prácticos suficientes para desempeñarse eficientemente en sus estudios de nivel superior y “competir” con los otros alumnos provenientes de otras instituciones de nivel medio superior.
Me parece pertinente mencionar que fue cuando inicie mis labores en la preparatoria, el periodo en el que mayor inversión económica realicé en libros especializados de ciencias naturales, en recursos didácticos y equipo para llevar en forma eficiente mis enseñanzas. Y esta característica ha sido una constante durante los veinte años de servicio que llevo como profesor –muestra de ello es que me interesé en cursar esta especialización y otras que he realizado en instituciones afines. He experimentado un sinnúmero de satisfacciones como profesor ya que desde que cursé la licenciatura obtuve el mejor promedio académico de la generación y como reconocimiento me asignaron una plaza de base en la localidad dónde yo lo solicité. En lo laboral tengo la satisfacción de haber formado a generaciones que ahora son profesionistas e incluso algunos de ellos ahora son mis compañeros de trabajo. En ningún momento he tenido alguna complicación –ya sea de falta de respeto o de reclamo- con algún alumno, más bien he recibido el reconocimiento y la amistad de los mismos.
Considero que ser profesor es una tarea con grandes alcances ya que no tengo la certeza de hasta dónde llegará mi influencia en los alumnos y en cambio sí estoy seguro que perdurará por mucho en el tiempo y en las generaciones que voy contribuyendo con su formación. Por otro lado, qué satisfacción más grande puede tener un maestro que ser el cimiento de la formación de aquellos individuos que en algún momento curarán enfermos, construirán edificios o monumentos, conducirán los destinos de un pueblo, estado o país o motivarán a individuos que habrán constituirse como personas, profesionistas o individuos libres.
La educación media superior es la que más satisfacciones me ha dado (considerando que también laboró en Educación Secundaria) ya que interactúo y comparto experiencias con profesores con formación universitaria y de los cuales he aprendido mucho sobre todo en lo que respecta a el dominio de técnicas especializadas que se manejan en algunas industrias –médicas, de laboratorios y en campos de la ingeniería- y que llevamos al laboratorio escolar a fin de confrontar la teoría con la práctica a través de experimentos.
El único motivo de insatisfacción lo encuentro en lo que el sistema ha hecho con la normatividad evaluación de los procesos ya que en los últimos años y con la última reforma considero se ha abaratado este proceso retomando que ahora la mínima calificación que hay que otorgarle a un alumno es 5 (haya trabajado o no lo haya hecho) y que los periodos de evaluación ahora son dos. Estos hechos han contribuido a que los alumnos de preparatoria disminuyan el ritmo de trabajo y los haga menos comprometidos.
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